Mi nombre es Diana Poblet y soy traficante de palabras.
Nací a orillas del Río Negro y he vivido en lugares diversos para ahora escribir desde Capital Federal, Argentina.
Llegué hasta aquí con las alforjas repletas de poesía para compartirlas con vos.
Qué será de la esperanza de los pueblos, qué será de las patrias en sala de partos qué será del pueblo latinoamericano qué será de los que aguardan y callan qué será de los buitres roncos del poder qué será de mi sueño y el tuyo en una balsa de naufragios qué será de nuestras utopías que no se detienen ni a golpes ni a sombras ni a muerte...
Mi tiempo, certeza creciente crispada carretera de la luna intento detenerlo piloteo señales hago dedo en multiplicidad de vías elijo caminos aleatorios instauro aguijones de duda desinflo algunos momentos, vacilo arrodillada cara al infinito creyendo que tiempo es la hora exacta en que no estás.
Esa síntesis de tu ausencia cuando mis días dicen cronometrar tiempo de descuento.
Caigo en la misma emboscadade sentimientos antagónicos, mi razón se empeña y se despeña, defendiendo a unos sepultando a otros,
pretendo estar en dos ejércitos librando una misma batalla, ofrezco resuelta mi porfía alzo una espada reluciente de adjetivos, recargo con palabras mis fusiles, percibo que al otro lado también
hay niños que sufren otras ignominias, ahí, despeño mis ideales, desprovista de esquemas arrojo la espada aborto esta lucha por irremediablemente fratricida.
Tomo imparcial distancia y observo enmudecida que
la Verdad, siempre ha sido propiedad de todos y de nadie.
Regreso de un año sordo, adonde la gente ya no se escucha.Son una crónica de voces repitentes, hoy que necesitamos saber que el otro está ahí. Ya no se escucha.Si hubiese un oficio de escuchador, tal vez la gente volvería asentarse bajo la parra con esa nostalgia triste heredada de otras Navidades y hablaría con sus hijos, con los parroquianos, con el pueblo y como decían, hablando la gente se entiende. Eso sería antes, porque ahora ya no sucede ese realismo mágico.Ahora hay una predisposición a la sordera. Cada uno a su celular, a su mp3, a su CD, a sus mensajitos de texto, a su vida.
Estamos tan comunicados que es imposible escucharnos, no hay tiempo. Es por eso que esta Navidad he resuelto regalarme la voz de la gente, la del subte, la del colectivo, la de la plaza, la del indigente, la del pibe que vende medias, la del loco que sólo putea.Porque suenan lindo, suenan mejor que la filarmónica, suenan a certeza, a problema, a aumentó el pan, a ya no se pueden comprar morrones rojos, a contame qué estás leyendo. Suenan a gente común y silvestre. La necesaria para cambiar esta ciber Navidad y que ojalá, pudiese llegar a ser algo sin enchufes ni auriculares. Algo que nos amigue con nosotros y con los fabricantes de pelotudeces inimaginables creadas por un tipo que ni conocemos y que las inventa porque su soledad le impide regresar a su casa y como venganza trata de que tampoco logremos llegar a la nuestra. Hoy, que todavía podemos.Afuera con las sordinas, escuchemos una Navidad diferente desde nosotros mismos y con el afecto que reservo para todos,
*a Emanuel cuyo nombre significa: Dios con nosotros
Tuve certeza de que llegarías antes de saberlo aquel día extravié mi collar de plata y marfil al alba los cuarzos brillaban como arco iris siendo septiembre fatigaba el calor el cielo se desguazó tras la tormenta llovieron sapos diminutos acróbatas repletaron calles era la siesta y pocos vimos la rareza la noche fue una arcada luminosa desintegrándose cuatro estrellas en segundos asombrada no alcancé a pedir deseos aún no sabía que tu presencia agotaría los prodigios.
Has sido señal flecha y mensaje es cierto, no te esperaba
Andreas, me puede será el cáliz de su dulzura ó esa pampa en sus ojos tal vez ese aspaviento pícaro.
Yo creo que es por reflejo, ella, dirá que son mis luciérnagas sólo llega como lo inesperado levantó carpa en mi desierto encendió la chimenea entibió un café con chispas de chocolate retuvo ese olor a pan recién horneado y se me instaló pueblada del aleluya ya no resigno su partida.
Ella sabe que la escucho en ausencia la espero sin fechas especiales la siento cuando el derrumbe la llevo tatuada
Fui aquella Muchacha ojos de papel despertando desnuda sobre escarcha Rasguñé las piedras cuando los ojos las muchachas los papeles y las piedras pudieron desaparecer.
Fui un tatuaje de época que marcó inviernos sin tibieza con algún reflejo que a veces resiste para que la belleza no se extinga.
Insisto en el rescate de la Historia estremecida que apunta insomne ametrallando letras.
AMIGOS, Gracias a todos los que acompañaron en Presencia y ausencia para que este libro de Pétalos y Espada, pudiese ser algo más que un sueño. Los llevo en el afecto.
Lidia Carrizo y Diana Poblet
Susana Cattaneo, Norma Padra y Diana Poblet en la presentación del libro
Con Susana Cattaneo y Carlos Roldán
Gustavo Tisocco, Liliana Muente, Silsh, Graciela Wencelblat y yo
Diana Poblet con Andrea Sánchez Boz y Elisabet Cincotta
Con la escritora Graciela Wencelblat
Con las escritoras Elisabet Cincotta, Patricia Ortíz y Liliana Varela
Con el Editor del Mono Armado Ramiro Silber y la escritora Gabriela Delgado
Diana Poblet firmando, a su lado Lidia Carrizo, Graciela Wencelblat y Liliana Muente
Andrea Sánchez Boz y Diana Poblet durante la Presentación del libro.
La Licenciada Andrea Sánchez Boz y el Traductor Emiliano Ginestet
Dado Ginestet de Ediciones En la Claridad de la Noche y Diana Poblet
Gustavo Tisocco, Diana Poblet y Silsh
Andrea Sánchez Boz y Diana Poblet en la Presentación del Libro de Pétalos y Espada, al fondo Emanuel y Marina Ginestet, autores de la tapa de libro.
Mi último libro de poemas se llama: de Pétalos y Espada, está siendo posible por EdicionesEn la Claridad de la Noche; con el diseño de tapa de Marina Ginestet,y el dibujo de la espada realizado por Emanuel Ginestet.
Todo ello acompañado por el trabajo invaluable de mi compañero de vida Dado Ginestet,quien es el Editor y Corrector de Estilo, entre otras tantas maravillas.
A ellos, Gracias por acompañar aunque no siempre los vientos hayan sido favorables y en el medio hayan quedado risas y neurastenias sólo, para la anécdota.
Como verán, este libro, aunque sólo figure yo; tiene muchos autores.
Junto clavos oxidados, salgo con pie izquierdo, uso el mismo perfume, amo la música, atardecer en el mar y amanecer en la montaña, atesoro caracoles amatistas y lapislázulis, llevo siete poemas: uno de Bernárdez tres de Benedetti uno de Vouilliat dos de Neruda, acostumbro amar para siempre, regalo besos al llegar, y abrazos sin reproches,al partir.
Te dejé olvidado entre lápices de colores muy usados y un nido de horneros deshabitado ahí estarás protegido de tormentas viejas y poemas nuevos para siempre tuyos los pasos de mi infancia los maceteros de malvones rojos y el perfume dulce de violetas invasoras en ese jardín eterno adonde moriré niña y saltando a la soga recogiendo hojas de laurel para la salsa de tomates corriendo incansablemente a los patos. Aún me observas encendiendo eternamente la pipa tras los anteojos redondos y dorados flamean al viento tus bombachas de campo permaneces atornillado al suelo por tus alpargatas negras. Mi tiempo es mentira aún estás ahí enseñándome a tomar mate amargo y a montar mientras la Patagonia se desenrosca en mi pelo y un caballo que no entiende de linajes me vuelve a arrojar cerca de la tranquera ilustrando tu iracundia no fuera cosa que se rompiera tu muñeca y su mágica sonrisa de chocolate. Ninguna mano tan enorme ningunos ojos tan claros ningún silencio tan palabra. Ningún abuelo en tu sillón donde reinabas mi infancia. Antiguo rey de corazones.
Que saben de mí todos mis amantes. Que soslayan sobre mi piel enmudecida. Qué murmuran revolviendo café y nubes sobre volcanes fumantes. Qué secreto silbará el abedul recostado en mi espalda. Qué sueño erótico sonrojó las venas del coihue sacudiéndole hasta el tronco. Qué sol y qué luna fotografiaron mi desnudo más logrado. Qué bosque de arrayanes me recostó aquella tarde sobre la hierba incendiando mi túnica ocre. Fusión inexplicable. Qué modo perturbador ideó el bosque para siempre, poseerme.
Qué estarás pensando Qué imaginarás en el mundo angosto de tus dominios Qué hormiga distraerá tu rabieta inconclusa Cuál sería tu lágrima más lograda
No olvides el éxito de tus reclamos Ni abandones tu protesta Que no te convenzan con dulces ni barriletes Uno sabe que el camino exacto Incluye además, regresos Palpita los goles (aunque otra sea la camiseta) Que todos comprendan la gravedad de mi estado Aguante esa mirada matadora conteniendo al universo todo.
foto del viejo puente Viedma- Patagones de Olga Ricci
El solitario
Tu mano me desplaza hacia la izquierda de los sentidos. Temo caer sin encontrar lo mullido de tus brazos y su eje de nido exiliando cataclismos. En el cordón de la vereda mis ojos lustran adoquines. Comienza a caer la lluvia agobiando gorriones, se inunda esta tarde de jazmines sin esquina. Mi piel celebra resquebrajando imágenes de ausencia. La avenida encharca sus bordes grises, empapada en solitario abarajo una lágrima disfrazada de gota para dar de nuevo las cartas.
A veces nuestro Ser no sabe no presume ni sospecha no dimensiona enormidad el abismo herido tatuaje sin huella una ausencia de epitafios en la infinitud posible
A veces nuestro Ser desconoce neófito a tientas distraído en reflejos opaco deslumbrante no intenta repactar el olvido horizonte y espíritu son un desespero sureño hasta que nace el ojo visión luz y giran los universos porque alguien escribió aquello.
Noche de vaticinios y sirenas ululan los desesperos prisa estática la impotencia potenció en infinito aullidos de quiera dios
gritos mudos velas de pabilo tembleque cientos de zapatillas buscan el pie ausente cientos de padres huérfanos finalmente callados inexpresivos han fugado las mariposas las risas sin motivo se encapsuló la tristeza en miles de ojos un solo pensamiento deseo
que regresen que no partan que olvidaron despedirse que regresen que es temprano que aún es tiempo que regresen
Hay un lugar adonde reverdece la infancia lustra alas el primer amor lugar de árboles soldados en rigurosa fila estática con una quietud de gentes sólo quebrada por los pájaros.
Si a veces regreso aguardo con el alma expectante recapturo aromas revivo imágenes ausentes que ya no se encuentran ni lejos ni cerca en mi posesión atemporal. Todo cabe en el instante extraviado de un beso.
Dejar aquí este beso quieto, este abrazo. Dejarlo porque sí, para que ustedes lo retiren y ojeen este mensaje. Urgente. Mensaje que no quiere deseos, ni buenas intenciones ni paz. Poetas; se nos mueren los niños, de hambre, droga, desesperanza, violencia y ajenismo. Nosotros morimos con ellos, estáticos, de pie, de bronca, de inacción, de nada que hacer, de palabras almibaradas. Nosotros, los que escribimos bonito meditemos el filo de la letra. Desenvainemos, despacio con la gillette oculta de la A, cuidado con la indiferencia de la Z, que todas las letras eslabonen este grito silencioso. Que estamos de pie y es Navidad. Que no pretendemos más regalo que la Justicia. Amen y Amén. Diana -
He visto una ola de hielo espuma escarchada deslizó semejando lava lenta canceló mi inercia dice el diario de un gato nacido con dos cabezas un feto de cuatro brazos ballenas neuróticas tierra y aguas que matan es tiempo de descuento para los que no supimos detener ignominias se descalibró el Hombre es hora de brujas y demonios ciertos ansío alas para ver desde arriba el final de la pulseada.
He visto una ola de hielo y no estabas para descifrar juntos la señal.
reconocernos en la llama lumbre inalterable con aquel dolor de excusa mutante sutil milagro que insistirá en nombrarte cuando ensordecedor retumbe mi latido.
Mido la geografía de tu ausencia tomo huellas dactilares a la palabra viajo al origen insinuado cuestiono cuánta lentejuela falta para concluir aquel traje de luces torero desconocido que caminas mi arena sin toro y sin espada.
Ahora que tu recuerdo se apaga podré tomarlo sin quemar mis manos cambiar el agua del olvido pensarte sin paréntesis astillar la seducción y hacer del silencio tus ojos.
Esa laguna rosada de flamencos en medio del camino polvoriento ese perfume a jarilla en un atardecer de incendio solar que explota en los ojos si pretende abarcar tanto horizonte con humo de pobreza leña choza rancho y cabras incrustándose el sur hasta las venas y parir sureños cachetes colorados pelos duros labios resecos y en los ojos todo lo que entre todos los flamencos todos los alambrados toda esa desmesura patagónica todo el sol ensombreciendo espaldas toda la nieve y su séquito de escarchas.
Porque me arde el sur en su silencio duelen las deshilachadas banderas de los ranchos duelen los sueños descuartizados en celeste y blanco y esa obstinación por hacer patria adonde Dios ya no atiende.
Los que venimos del sur no podríamos ser de ninguna otra parte nos faltaría silencio salitre y polvo lamentaríamos ese sentirnos vagabundos con ansiedad permanente por marchar y angustia inexplicable por volver. Siempre agobiados de frío viento y nieve, incomprensible pertenencia a lo adverso ¿es lo que alumbró nuestra estrella? un comenzar eterno sin remate posible. O será que el sur se nos metió adentro sólo por existir.
Cuando digo que te extraño estoy diciendo demasiado digo vacío, espada sin gloria profundidad de abismo digo que te extraño y apago los pájaros enciendo palabras para entibiar la ausencia un bonzo precipitado me busca al cerrar tus ojos expropia mi boca talla mi espalda rastrea un perfume y es una red mi pelo extendido en tu comarca soy un atrapador de sueños cuando digo que te extraño y son tus manos el barco y tus brazos el velamen y es tu cuerpo un mar en fuga derramado hacia mi playa y es tu silencio respuesta cuando digo que te extraño.
La noche expande pólvora sumergiendo el futuro en los aljibes no hay escudo posible en esta noche sin luceros las balas multiplican luciérnagas artificiales los árboles aún de pie entornan sus ojos verdes hay niños huyendo sobre los puentes y puentes muriendo sobre los niños enormes mariposas crepusculares pliegan sus alas pequeños descalzos abrazan la nada algunos chorrean pis y otros sangre no existen idiomas ni palabras no alcanzaría todo el silencio del mundo si aún queda alguien detonando el arcabuz.
Cómo se llama este amanecer desierto de pájaros y esta mano sin pertenencia dibujando lo empañado de los vidrios. Cómo se llama buscarte en los armarios anticipando que has montado luceros del alba. Cómo llamarle al sentimiento que provoca sonido en el silencio de las voces. Cómo se llama el irse en puntas de pie olvidando en la prisa todo lo que queda sin marcharse. Lo pequeño lo frágil lo temible por contacto el cable conectando a tu recuerdo anticipando primaveras alfombradas de espera y tiempo donde tu ausencia brama cadenciosa desnudándome una y otra vez sin consecuencias y en la mañana presurosa me viste cepillando mi cabello perfumado con vainilla para verte llegar cruzado errante tardíamente a tiempo, como siempre.
Hay un país extraño llamado resistencia a veces soleado a veces brumoso equidistante entre abrazo y olvido entrena recuerdos secuestra razones rescate inútil. Se empañó el mapa confundo represas y ríos la tristeza dejó de ser esa isla pequeña para ser océano.
Adónde estás amor cuando la noche me embosca adónde fuiste sin mis pies dame un turno de espera una silla en el parque un cordón de vereda frecuente para verte llegar balconeándote y en la esquina saborear cuando pises la plaza. Adónde estás amor cuando te llamo sin palabras qué distracción ocupa tu momento cuántos sin mí tienen tus veinticuatro horas cuánto sin vos transcurre hasta el ocaso
Adónde estás amor cuando presagio silencio cuando espero sin motivo cuando te busco a tientas adónde ocultas la caricia de esta espera sin zozobra sabiduría insistente que jura haber oído tus pasos.
Hasta aquí llegamos Ellos y Yo REMONTANDO SOLES, reconociéndonos en la palabra. Acostumbramos pasar algún tiempo sin vernos, por eso inauguré este café de silencios en el que siempre encontraré palabras abrazadas.