Caigo en la misma emboscada de sentimientos antagónicos,
mi razón se empeña y se despeña,
defendiendo a unos sepultando a otros,
pretendo estar en dos ejércitos
librando una misma batalla,
ofrezco resuelta mi porfía
alzo una espada reluciente de adjetivos,
recargo con palabras mis fusiles,
percibo que al otro lado también
hay niños que sufren otras ignominias,
ahí, despeño mis ideales,
desprovista de esquemas
arrojo la espada
aborto esta lucha por irremediablemente fratricida.
Tomo imparcial distancia
y observo enmudecida que
la Verdad,
siempre ha sido propiedad de todos
y de nadie.
©Diana Poblet