
Irrumpen en la tarde
los mercenarios de mariposas
arriando banderas
pinchando globos
malogrando barriletes
qué valentía siniestra,
qué valor paradójico
sueños rotos acorazan los verdugos.
Siniestras manos negras
de metralletas y bombas
indiferentes manos blancas
abriendo Bancos robando panes
imagino que los sicarios nacen grandes
ignoran la magia de la infancia
ellos nacen en ropa de combate
o con traje y corbata
nos adeudan vida
nos deben paz
esquilmados por alacranes
insistimos
con ojos glaucos
lustrando pequeños huesos
extraviado el asombro
habrá charcos sin barcos de papel
playas quietas sin pelotas arcoiris
fue acallado para siempre el alboroto de la siesta
nadie robará mandarinas por osadía
ni margaritas para mamá.
Logramos un planeta aséptico
cuando un niño muere
todos somos los muertos.
Y si muere más de un niño
el universo se quiebra
hacia